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lunes, 16 de marzo de 2009

En un suspiro

Fandom: One Piece

Sumario: Cuando lo que más deseas es algo que grita peligro por todas partes, el suplicio no se compara con la anhelación.

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Lo gracioso e hilarante de la vida es que siempre te da bofetadas de las peores y más irónicas maneras posibles. Amar la diversión descontrolada le había traído muchos más gustos que disgustos a Ace, y cuando la situación parecía más peligrosa de lo necesario siempre podía contar con su intelecto para salir glorioso de ellas. Y cuando un aspaviento le hacía sentir peor de lo necesario, una buena comida y una noche de fiesta borraba cualquier rastro de disconformidad en su ser.

Entonces, el problema era que Ace no le hacía asco a nada. Más bien, ese no era el problema en sí, o al menos no totalmente. Disfrutar músculos definidos tanto como pieles de porcelana no era algo demasiado anormal (si es que lo era) en la época actual, y de todas formas había cosas mucho más importantes que los gustos personales. El problema en si era fijarse en algo alguien que gritaba peligro por todas partes, pero ejercía una fuerza de atracción como nunca antes la había sentido.

Fijarse en alguien de la marina no era un dilema mundial, ni tampoco algo catastrófico. Tener la imagen de cabellos grises, la anhelación de sentir solo un tipo de músculos contra los suyos, y el calor de extinguirse en un soplido junto al continuo pensamiento de derribar sus barreras era algo que lo asustaba, y eso era un acontecimiento garrafal. No el hecho de estar prevenido, era el hecho de que eso no bastara para contemplar las posibilidades y alejarse convenientemente lo que en verdad preocupaba al joven pirata. Así, justamente ahí radicaba el verdadero suplicio.

Ace deseaba como nada sentir esas manos sobre su cuerpo, anhelaba besarlo sin reparo alguno, palpar y memorizar cada rastro de esa piel, idealizaba sentirse extinguir bajo el peso de un cuerpo más grande que el suyo. Cuando las cosas se salieron de control, y en una serie de eventos imprevistos terminó contra lo que había deseado por tanto tiempo, su cuerpo encajando estúpidamente con el del otro hombre, sintió como todo se reducía a malo y bueno, a seguridad y peligro, todo resumido en solo una condenada persona. Sólo en una.

Entre la espuma

Fandom: One Piece

Sumario: Algo sucedió en aquella batalla, algo que ninguna de las dos había esperado que sucediera. Pero, lo único bueno era que nadie más lo sabría, porque todo quedaría olvidado entre la espuma. Yuri, lime.



Nami estaba en problemas: sentía como Califa la tenía sujeta y sabía que sería muy difícil escapar de sus garras. Pero hubo algo que Nami no tenía en cuenta y tal vez fue lo que más le asusto de toda aquella batalla. Califa había sujetado su cintura fuertemente con una de sus manos, mientras que con la otra acariciaba sus brazos y luego su torso; presionando innecesariamente fuerte sobre sus pechos, haciendo que jadeara suavemente.

Califa sonrió al escucharle, siguiendo con su tarea y admirando la espuma de jabón que cubría aquellas partes que ella tocaba. Bajó su mano por las tersas piernas de la navegante, sintiendo como se estremecían ante su contacto. Luego subió, tocando aquella parte cubierta por la diminuta falda. Se permitió olvidar por unos instantes que su misión era matarla, así como estaba segura de que Nami olvidó que su vida corría peligro. Su habilidosa mano había encontrado otra cosa más entretenida que hacer, frotándose contra esa parte tan sensible, obligando a que los jadeos de la chica se convirtieran en gemidos en poco tiempo.

Entrar en Nami no le resultó ningún problema y el jabón le facilitó el masturbarle con fuerza. Sentía a la chica retorcerse bajo sus brazos, aumentando así sus ansias de poseerla completamente. Pero eso nunca pudo suceder, porque antes de que alguna de las dos pudiera terminar, la pared frente a ellas se hizo pedazos, dejando a la vista al gran monstruo en el que se había convertido Chopper. Gracias a eso, Nami recuperó el sentido y se separó, a pesar de que ahora su cuerpo parecía el de una muñeca de jabón.

Califa bufó, odiando el que interrumpieran su pequeño juego, aunque después pasó a sorprenderse ¿cómo una chica tan linda se había convertido en semejante monstruo?. Nami, al contrario, estaba aliviada, más porque lo sucedido quedaría oculto entre la espuma.